
Velas colocadas durante el día en un improvisado monumento que tensa la cotidianidad en Chemnitz, una ciudad en el este de Alemania. El pasado domingo comenzaron las protestas que sacuden desde hace una semana la antigua "Ciudad de Karl Marx", llamada así durante la era comunista.
Es el lugar donde murió Daniel Hillig, un alemán de origen cubano de 35 años que, según los reportes de la policía, fue acuchillado por dos personas durante unas fiestas populares.
Parecería el tipo de sucesos que ocurren ocasionalmente en este tipo de celebraciones y que pocas veces trascienden la crónica roja, pero no se quedo en eso solamente, la muerte de Hillig dio paso a una de las mayores movilizaciones antiinmigrantes que se han registrado en esta ciudad desde que dejó de pertenecer a la antigua Alemania Oriental.
El detonante de todo fue un reporte policial que indicó que los dos principales sospechosos del homicidio del hombre de origen cubano eran dos solicitantes de asilo de Siria e Irak, desde ese momento las autoridades hablan de una "ola de violencia racista" en Chemnitz .
La nueva marcha
De acuerdo con los reportes, las manifestaciones de este sábado fueron convocadas nuevamente por varios movimientos de extrema derecha, entre ellos el partido antiinmigrantes Alternativa para Alemania (AfD) y el movimiento anti-Islam PEGIDA.
En esta ocasión, algunos coreaban "Merkel debe irse" y "Alemania para los alemanes, extranjeros fuera" mientras ondeaban banderas nacionales.
Señaló uno de los participantes.
"Angela Merkel ha traído esta ola de inmigración ilegal a Alemania. Una de las señales de eso es lo que sucedió en Chemnitz hace una semana. El sistema judicial aquí se ha roto por completo, el sistema policial aquí se ha descompuesto por completo, es algo extremo"
¿Y es que Daniel Hallig?
era un descendiente de inmigrantes: hijo de un cubano y una alemana. En su perfil de Facebook, de hecho, aparece retratado con un tapiz de la bandera de la Isla.
Según algunos reportes, trabajaba como carpintero, estaba casado, le gustaba la música de Bob Marley y hacer chiste, pero poco más ha trascendido sobre su vida.
De ahí que algunos amigos y personas cercanas han asegurado a medios alemanes o en sus redes sociales que su muerte fue "politizada" o "utilizada como pretexto" para estas protestas.
Las presiones y las crecientes protestas desde entonces la han llevado a endurecer las leyes de asilo para aquietar el ala más conservadora del gobierno y a la ultraderecha alemana, pero el sentimiento antiinmigrantes también ha ganado un mayor espacio dentro de la sociedad.
En las pasadas elecciones, el discurso xenófobo de AfD ocupó por primera vez una minoría en el parlamento, mientras diferentes grupos neonazis y de extrema derecha han ganado cada vez mayor protagonismo en Alemania.
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